1 Corintios
14:1 dice:
"seguid el amor y procurad los dones espirituales"
Note la expresión “dones espirituales”, para muchas personas los dones espirituales
son el testimonio que tienen de que Dios habla a través de ellos, y puesto que
para unos 2000 mil millones de creyentes el espíritu es la tercera persona de
la deidad, escudriñar estos versículos es importante.
La Escritura
dice en 1 Juan 4:1
“Amados no crean a todo espíritu, sino prueben los espíritus para ver si se originan de Dios porque muchos falsos profetas han salido al mundo”.
Veamos:
Primero: la expresión
“dones del espíritu” es falsa, por todo el capítulo se interpolo, fue insertada
fraudulentamente, la palabra dones, no aparece en los manuscritos griegos, solo
debe decir espíritu, es incorrecto decir “dones del espíritu”.
Puede verificar
eso con una Biblia interlineal en griego.
¿Por qué le
agregaron la palabra dones?
simplemente
porque choca con sus ideas respecto a la divinidad del espíritu, y esta adulteración
ha sido utilizada para dar información engañosa, examinemos algunas ejemplos, algunas
organizaciones como la Watchtower se valen de esta adulteración muy bien al decir
que ellos tienen el espíritu pero no los dones, ellos afirman no ser profetas
no hablar en lenguas, pero si tener el espíritu, esto se puede hacer si se
agrega la palabra dones a la palabra espíritu, porque decir que los dones
cesaran es más fácil que decir que cesara el espíritu, pues la Biblia dice que
el espíritu dura para siempre, pero si se lee tal y como dice el texto nos
lleva a otra conclusión.
1 Corintios 14:1
dice:
“Sigan tras el amor. Sin embargo sigan procurando celosamente el espíritu, pero preferiblemente profeticen”
¿Notan la
diferencia?
“Sigan
procurando celosamente el espíritu”
Veamos otro
caso:
Hemos escuchado muchas veces a personas que
van por primera vez a un sitio a oír la palabra de Dios y les dicen “tienes un
don”.
¿Cómo pueden
tener un don si no tiene el espíritu?
Tenemos que algunos
dicen tener el espíritu sin el don y otros el don sin el espíritu.
Pero o se
tiene el espíritu o no se tiene, punto.
Algo
interesante es que en las traducciones de la Biblia de personas con creencias
trinitarias no se ponen de acuerdo y ponen espíritu con minúscula y en otra traducción
trinitaria ponen espíritu con mayúscula en el mismo versículo puede darse cuenta
de eso comparando varias Biblias Reina- Valera, por ejemplo veamos este caso
1 Corintios 14:14 dice:
“Porque si oro en una lengua mi espíritu es lo que ora pero mi mente es infructífera”.
En este versículo
se pone espíritu a veces con mayúscula a
veces con minúscula.
Si la
persona ora en una lengua es porque tiene espíritu santo, pero como el versículo
lo llama “mi espíritu” a veces lo ponen con minúscula como dando a entender que
es el espíritu del creyente, pero ningún creyente ora en lenguas si no es por espíritu
santo, sin embargo las creencias trinitarias hacen incomprensible este pasaje,
pero la razón principal por la que hacen eso es por lo que sigue diciendo el
texto en 1 Corintios 14:32;
“Los espíritus del profeta están sujetos al profeta”.
La palabra
sujetos aquí indica lo que dice, que el espíritu debe ser controlado, la misma
palabra que aquí se traduce “sujeto” aparece en Lucas 10:17 dice:
“Regresaron los setenta con gozo, diciendo Señor hasta los demonios quedan sujetos, por el uso de tu nombre”.
Los demonios se sujetaban y es la misma palabra que se usa en 1 Corintios 14:32
que los espíritus quedan sujetos a los profetas, pero sigamos leyendo y el apóstol
mismo da un ejemplo de sujeción en 1
Corintios 14:32-34, las mujeres se sujetan en la congregación, fue el ejemplo
que eligió el apóstol sobre sujeción, naturalmente es intolerable para el que
piensa que el espíritu santo es Dios, el pensar que el profeta debe sujetar al espíritu
y por eso que tiene que poner la palabra espíritu en minúscula o agregar la
palabra dones para que parezca que se sujeta el don y no el espíritu.
Tremendo
dilema para los que tiene que poner espíritu con minúscula o agregar la palabra
dones, sin embargo nosotros elegimos la lectura más directa y natural, e inevitablemente nos lleva a la conclusión de
que el espíritu santo No es Dios. Sino el indescriptible regalo de Dios a los
creyentes mediante Jesucristo nuestro Señor.
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